Tallar los conceptos de las ciencias sociales es un arte, dice Renato
Ortiz en el hermoso texto que da título a todo el volumen. "No
necesariamente en el sentido artístico de la palabra, sino en cuanto
artesanía, un hacer, como decía Wright Mills. No pueden ser producidos
en serie, según la vieja ortodoxia fordista; es necesario tomarlos,
uno a uno, en su idiosincrasi, en su integridad." La reflexión sobre
ese trabajo intelectual específico de las ciencias sociales crea el
hilo que la liga entre sí a los ensayos de "Taquigrafiando lo social".
Estas disciplinas nunca tuvieron el monopolio de la explicación de los
fenómenos sociales y su derecho para hablar con una autoridad propia
acerca de ellos puede ser siempre cuestionada. Sólo diferenciándose
del discurso del sentido común -desfamiliarizando lo que es familiar-
pueden producir conocimiento y para hacerlo forjan un lenguaje. El
lenguaje de las ciencias sociales es como el de la taquigrafía, menos
extenso, más abstracto que el lenguaje corriente, pero ese código
conceptual más simple es, al mismo tiempo, el que permite revelar más
detalles en el mapa del mundo. Ahora bien, ese hacer artesanal, para
el que Ortiz tiene también la metáfora doméstica de la costura ("la
expresión "hilvanar las ideas" revela algo inherente al trabajo
intelectual") se indaga y se dilucida en estos textos a través de
diferentes viajes: exploración de la Escuela de Frankfurt, de la labor
fundadora de Émile Durkheim, del audaz esfuerzo teórico de Pierre
Bourdieu. Pero el examen del arte del pensamiento sociológico que nos
ofrece Ortiz no aparece sólo en esas travesías. Se muestra también en
su estudio sobre las vicisitudes de las ciencias sociales en el
Brasil, o en la rica reflexión sociológica que desencadena el saberse
clasificado en los Estados Unidos como un representante de los
"estudios culturales" en América Latina.
Lo encuentran en http://goo.gl/Gegb
Ortiz en el hermoso texto que da título a todo el volumen. "No
necesariamente en el sentido artístico de la palabra, sino en cuanto
artesanía, un hacer, como decía Wright Mills. No pueden ser producidos
en serie, según la vieja ortodoxia fordista; es necesario tomarlos,
uno a uno, en su idiosincrasi, en su integridad." La reflexión sobre
ese trabajo intelectual específico de las ciencias sociales crea el
hilo que la liga entre sí a los ensayos de "Taquigrafiando lo social".
Estas disciplinas nunca tuvieron el monopolio de la explicación de los
fenómenos sociales y su derecho para hablar con una autoridad propia
acerca de ellos puede ser siempre cuestionada. Sólo diferenciándose
del discurso del sentido común -desfamiliarizando lo que es familiar-
pueden producir conocimiento y para hacerlo forjan un lenguaje. El
lenguaje de las ciencias sociales es como el de la taquigrafía, menos
extenso, más abstracto que el lenguaje corriente, pero ese código
conceptual más simple es, al mismo tiempo, el que permite revelar más
detalles en el mapa del mundo. Ahora bien, ese hacer artesanal, para
el que Ortiz tiene también la metáfora doméstica de la costura ("la
expresión "hilvanar las ideas" revela algo inherente al trabajo
intelectual") se indaga y se dilucida en estos textos a través de
diferentes viajes: exploración de la Escuela de Frankfurt, de la labor
fundadora de Émile Durkheim, del audaz esfuerzo teórico de Pierre
Bourdieu. Pero el examen del arte del pensamiento sociológico que nos
ofrece Ortiz no aparece sólo en esas travesías. Se muestra también en
su estudio sobre las vicisitudes de las ciencias sociales en el
Brasil, o en la rica reflexión sociológica que desencadena el saberse
clasificado en los Estados Unidos como un representante de los
"estudios culturales" en América Latina.
Lo encuentran en http://goo.gl/Gegb
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